Cosas Nuestras

Volubles

Cuando se insolentaron los alumnos de la Universidad Iberoamericana en mayo de 2012, hubo quienes pensaron que era una nueva versión del conflicto del 68 y esta vez con todo para derramar el problema sobre todos los grupos sociales y no sólo al interior de uno de ellos.

Sin embargo, a menos de un mes llegaron las vacaciones y su último gesto sublevado lo llevaron a París para retratarse en la torre Eiffel.

Igual pasó con los muertos de Iguala y los otros conflictos estudiantiles y aun otros grupos durante la campaña presidencial.

Ningún problema social alcanza a incendiar el país, todo se queda en llamaradas aisladas y sin consecuencias.

Es hora de tomarnos en serio, más allá del momento del jolgorio y la pancarta ingeniosa de las redes sociales, tomar decisiones y confrontarse con la mayoría de los ciudadanos.

jvillega@rocketmail.com