Cosas Nuestras

Vida

Los balazos de Oswald vaciaron pedazos del cerebro de Kennedy.

Virtualmente muerto, los médicos le aplicaron una hora estrategias de resucitación. Tenían que hacerlo, por tratarse del presidente de Estados Unidos, sabiendo que era inútil. Por razones tampoco científicas se mantiene la vida de enfermos virtualmente muertos.

Entubados, sedados, no prolongan sus vidas, sólo su agonía y el sufrimiento familiar.

Los “testamentos de vida” hacen constar  la renuncia del paciente a esos procedimientos.

Es la expresión articulada, legal, de un clamor muy humano: “Déjenme morir en paz”. Debe importar la calidad de vida, no la prolongación de ella, artificial, inútil.