Cosas Nuestras

Vecinos

Cada quien para su santo, era la consigna de los primeros pobladores de la ciudad.

La familia tenía que proveer para todas sus necesidades de servicios. Ir por el agua al río, cortar leña para cocinar, hornear el pan, disponer de su basura.

Más delicado, cuidar su vida y patrimonio, dirimir sus rencillas, sacrificar sus animales.

Para atender esas necesidades, que eran las mismas para todos, nació el municipio. No como autoridad superior, sino como expresión de la voluntad colectiva.

Con los siglos, la criada nos salió respondona, gastona e irresponsable.

Se invirtieron los papeles. Pareciera ahora que los vecinos están al servicio del municipio.