Cosas Nuestras

Tenedor

A una pastora evangélica se le aproximó un feligrés con una petición nada ordinaria.

Ya me voy a morir, me lo dicen los médicos, y le pido que me organice mi funeral. Le voy a decir qué himnos quiero que canten, en qué porción bíblica basar la meditación y le voy a encargar que en mi ataúd me pongan un tenedor limpio, y procedió a explicar.

En la casa de reposo donde vivo, a la hora de la comida siempre nos piden reservar nuestro mejor tenedor, lo van a necesitar porque viene lo mejor, y lo mejor regularmente es un postre rico y nutritivo.

Ahora sé que me esperan las mejores cosas, por eso quiero llevarme un tenedor limpio.

Un buen tenedor es una buena medida de nuestra fe.

jvillega@rocketmail.com