Cosas Nuestras

Serenatas

Salíamos de la iglesia al filo de las once para llevar serenata a las mamás.

En los primeros hogares visitados, la familia aún estaba en la acera tomando el fresco.

Les pedíamos que entraran para poder despertarlos con “Las mañanitas”.

Hoy nada de eso sería posible, la ciudad se volvió violenta y la noche hostil.

Las mamás no se desvelan oyendo serenatas, sino lavando y planchando.

Preparando el lonche para el marido y los hijos.

Aquellas como éstas merecen serenata y homenaje. Su devoción es irreductible.

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