Cosas Nuestras

Santa Claus

Es fácil poner en el paredón de fusilamiento de la razón a Santa Claus. Imposible la logística de distribuir billones de regalos en una sola noche.

¿Taller en el Polo Norte? ¿Entonces por qué los juguetes dicen “Hecho en China”?

¿Cómo evalúa a los niños que se portan mal sin ser denunciado por Derechos Humanos?

En medio del tránsito infernal, sus renos se arriesgan a morir atropellados o por enfisema.

Y Santa parece político: se adorna y presume lo que cuesta a los padres esfuerzo y dinero. Contra todos esos escollos, Santa Claus sobrevive en la imaginación de los niños más pequeños. Pensamiento mágico, igual al de los que aún creemos en la Lotería o en el Presidente.

jvillega@rocketmail.com