Cosas Nuestras

Revoltijo

Si lee usted mensajes en las redes sociales ya habrá comprobado que la primera víctima es el idioma.

Puede leer indistintamente coser y cosido que cocer y cocido, y la palabra que se sustituye por una k y una e. En los medios igual se atropella al idioma sin siquiera admitir que se cometen equívocos.

Ya le comentábamos de esa frase de la refrescancia del sabor. ¿No querrán decir la frescura del sabor?

En los noticieros de una televisora juran que lo que pasa por las calles es el tráfico y no el tránsito.

Desgastando palabras se llega al extremo de reducir el vocabulario acreditado por la Academia y nos entendemos con palabras tan ambiguas como el “oye wey”.

jvillega@rocketmail.com