Cosas Nuestras

Responsabilidad

Cuando se reventó la puerta de un avión de Japan Airlines la reacción de los funcionarios japoneses fue inmediata y rigurosa.

El director de la aerolínea, empujado por el sentido del honor, se suicidó, y el secretario de Gobernación “del interior” renunció a su alto cargo en forma irrevocable.

Algún conocedor de la historia reaccionó en automático esperando que algo parecido sucediera aquí el día que se escapó el recluso más importante y canallesco de la historia contemporánea.

Cuando en la conferencia de prensa se le preguntó al secretario de Gobernación sobre su posible renuncia, respondió airadamente que una renuncia no resolvería el caso.

Y tiene razón, con un sistema laxo de moral pública nadie responde más allá de sus narices, por lo que el secretario seguirá coleccionando errores y derrotas.

jvillega@rocketmail.com