Cosas Nuestras

Promesas

Dos de sus promesas muestran el grado de la corrupción en la política..

Se comprometen, con cara dura, a ser honestos. Y a cumplir todo el término de su mandato.

La honestidad no es un fin, sino un prerrequisito de entrada a la política.

Es como una monja: no tiene que abogar por su condición de doncella.

En lo de quedarse a cumplir el encargo, es la promesa más cínica y contra natura.

El político, para perdurar, tiene que saltar, chapulinear, de elección en elección.

Sin pudor alguno, abandonan el cargo; “yo no quería, pero si se encapricha el pueblo…”.

jvillega@rocketmail.com