Cosas Nuestras

Píldora


Desde púlpitos y cátedras polemizaban sobre el control de la natalidad.

Urgía parar el paridero. Someternos a aquello de la familia pequeña vive mejor.

Otros defendían el derecho a la vida, a la procreación, al azar del ritmo. Ni la píldora ni el aborto pusieron el freno a la sobrepoblación.

Fueron las crisis las que enfriaron la libido de nuestros jóvenes. Renunciaron las jóvenes a la panza para irse a trabajar, a ser personas.

En las microcasas, en los autitos ya no hubo espacio para tantos hijos.

Necesitamos más albergues para ancianos que primarias; así de drástico fue el cambio.

jvillega@rocketmail.com