Cosas Nuestras

Perseguidos

México perdió a fines del siglo XX su prestigio internacional como asilador de los perseguidos.

Atrás quedó la epopeya histórica no sólo de asilo sino de absorción de los republicanos españoles.

Todavía en los años setenta abrimos las puertas para acoger a los chilenos y argentinos perseguidos por dictadores.

Hacia el final del siglo se redefinió la política exterior como venta de una marca. Embajadores como agentes de relaciones públicas para atraer inversionistas.

Ahora competimos con Estados Unidos a ver quién expulsa más rápido a los migrantes. Y no perseguidos por dictaduras, sino por el hambre y la violencia.

jvillega@rocketmail.com