Cosas Nuestras

Permiso

Imagínese si para responder a una plaga de homicidios se inventara una excusa: dado que el hombre tiene la tentación de matar, vamos a enseñarlo cómo corregir el entuerto.

Igual se está haciendo con los embarazos de los adolescentes. La respuesta del Estado es enseñar a los adolescentes cómo tener sexo sin consecuencias.

O sea, renunciar a la posibilidad de enseñarlos a cuidarse de la tentación.

Algo que es prematuro y de serias consecuencias en su vida.

Proponer cómo zafarse de las consecuencias no es orientar a las jovencitas sino facilitarles el ejercicio del sexo.

jvillega@rocketmail.com