Cosas Nuestras

Perfección

Alguna vez me invitaron a visitar templos atendidos por el Opus Dei.

No trataban de indoctrinarme, sólo de demostrarme cómo eran sus espacios de adoración.

Me mostraron altares, el Santísimo, la casa pastoral. Todo estaba limpio, limpísimo, parecía que nadie tocaba las cosas con manos sucias.

Me explicaron que si Dios es perfecto, todos los espacios que dedicamos a adorarlo deben ser los mejores.

Y comentamos con ellos que así debe ser la vida del hombre, un intento permanente de perfección.

Si vivimos así, seguramente viviremos en un mundo mejor.

jvillega@rocketmail.com