Cosas Nuestras

Penitencia

Tan remota la China y tan lejanos los años sesenta, aún nos horroriza la Revolución Cultural de Mao.

Una campaña para castigar a intelectuales y burgueses, “reeducándolos”.

Despojarlos de sus privilegios y mandarlos a convivir con los campesinos más pobres.

Con extremos abominables, como destruir los libros y prohibir la cultura occidental.

Pero suena tentadora la penitencia de los prósperos.

Mandar a los hijos del asfalto a convivir con ejidatarios y marginados. Dejarían de dividir a su pueblo entre un nosotros los privilegiados y los otros, los nacos, muertos de hambre.