Cosas Nuestras

Oportunidad

Nos distinguimos ante la historia como el país de las buenas intenciones. La Constitución del 17 consagra la República independiente, libertaria, igualitaria, regida por el Derecho.

¿Se parece en algo a la democracia en harapos y la cultura de la ilegalidad que padecemos?

Por eso le ponemos sordina a nuestra celebración por las reformas integrales.

En el papel, encierran promesas y compromisos de buscar ser país de avanzada. Pero pesa sobre ellas nuestra inveterada costumbre de simular y adulterar los cambios.

Como la Revolución del Gatopardo: cambiarlo todo para que todo quede igual. Se abre la puerta al progreso. Depende de nosotros que realmente entremos.