Cosas Nuestras

Nombres

Los platillos esenciales de la cocina mexicana no necesitan nombres sofisticados, solamente se describen.

Las enfrijoladas son exactamente lo que anuncian. Tortillas fritas bañadas en caldo de frijol guisado.

Las calabacitas con puerco no necesitan nombre especial, son exactamente eso.

Y no se diga nuestra carne asada, es simple y sabrosa sin nombres rimbombantes.

En otras regiones del país se las ingenian para bautizar los platillos con nombres fascinantes.

El mancha manteles, el mole amarillo, las garnachas, la cochinita pibil, y cada quien los prepara en distinta forma.

De ahí salió el chiste del chef que se asoma a la puerta del restaurante y se pregunta: “¿Cómo le llamaron hoy al cocido?”.

La aventura debe ser para el paladar, no para la fantasía.

jvillega@rocketmail.com