Cosas Nuestras

Nombres

La Coca-Cola, el refresco de más venta en Monterrey, halló la forma de aumentarlas.

Pintó en sus envases cientos de nombres conocidos y ahí tiene a todo mundo buscando la lata con su nombre.

No fue magia, sólo la identificación de una necesidad afectiva del hombre contemporáneo.

El reconocimiento de su identidad en una sociedad cada vez más masiva y anónima.

Claro, con la paradoja de identificarse con un producto envasado masivamente.

La moraleja es obvia, no somos números ni estadísticas.

Hay que recuperar la dimensión personal de nuestro entorno.

jvillega@rocketmail.com