Cosas Nuestras

Noche de paz

Hacemos hasta lo imposible para que el principal invitado, el del cumpleaños, no llegue a la fiesta.

Él nos pide que no se siente a la mesa la discordia y difícilmente podemos disimular su presencia. Llega de la mano del egoísmo y de la envidia, ahíta de materialismo y sensualidades.

Una sola es la consigna y nos pesa en la conciencia: amaos los unos a los otros.

Hay que colocar a la puerta una de esas bolsas negras de basura para que todo mundo arroje sus malas vibras antes de entrar. Por una noche cantar villancicos, intercambiar parabienes, disfrutar la compañía.

Esforzarnos por lograr entre todos una noche de paz, una noche de amor.

jvillega@rocketmail.com