Cosas Nuestras

Mundial

Cuando sucedió la tragedia de Tlatelolco en el 68 un amigo nuestro estudiaba en Bélgica.

Cuenta que los alumnos de la universidad, los europeos, se prestaron a armar una propuesta y decidieron llevarla ante los representantes de México.

El problema fue que nadie sabía dónde estaba el Consulado. Estaba en el cuarto piso de un edificio comercial.

Hasta ahí llegaron, pero el portero del edificio no los dejó pasar. Los atendió un secretario que tomó nota de sus reclamos y hasta aceptó bajar a escuchar al grupo.

En los titulares de periódicos mexicanos al siguiente día daban nota de las airadas protestas.

De lejos se ven inmensas y graves. En realidad son expresiones simbólicas de apoyo.

 

jvillega@rocketmail.com