Cosas Nuestras

Mitote

No hay discurso incendiario que saque a la gente a la calle.

O político que nos convenza de marchar con él en pos de una causa.

Lo saben y lo sufren cuando ven desiertas las concentraciones a las que convocan.

Pero encuentran alternativas para atraer a las multitudes y provocar sus ovaciones.

Contratan a artistas famosos y grupos taquilleros.

Así pasa con el Grito, que antes atraía a las familias con disfraces, matracas y cohetes.

Ahora son cinco minutos de ceremonia que interrumpen ocho horas de espectáculo.

jvillega@rocketmail.com