Cosas Nuestras

Maridos

Defiende una esposa con empleo el decoro de su marido. La verdad es que trabajo porque quiero y por realizarme, aunque suene a choteo.

Gano poco y se me va en guardería, muchacha y ropa para ir a la oficina.

Mi aguinaldo apenas ayuda a pagar los recibos atrasados del automóvil y la hipoteca.

Mi único reproche a mi marido abnegado es que no levanta un plato ni lava un pañuelo. Dice que no se le da. Que apenas tiene tiempo para seguir a sus Tigres.

Me preguntan cuántos niños tengo, les digo que tres. Y Pepe.

En casa, en fin, todos somos iguales; lo que pasa es que algunos son más iguales.