Cosas Nuestras

Máquinas

Las anuncian como maravilla de la tecnología, máquinas para hacer ejercicio en casa.

Las describen como sencillas de manejar y ponen de ejemplo hombres y mujeres de cuerpo casi perfecto.

Lo que encubren es que para ejercitarse en ellas se requiere fuerza extraordinaria y disciplina de atleta. Mentiras que son para cualquiera.

Que se vendan y se compren da ejemplo de la desesperación del hombre por la salud y el cuerpo correcto.

La pregunta es cómo le hacía la gente de antes para mantener el cuerpo competente y sano.

Claro que no había un gimnasio en cada casa, lo que había era ejercicio ordinario y cotidiano.

Ir a pie a todas partes, al hacer quehacer doméstico, más subir al cerro e ir de excursiones.

La solución está en vivir sano y aceptar la carga cotidiana de ejercicio para trabajar y moverse por la ciudad.

jvillega@rocketmail.com