Cosas Nuestras

Locura

Los desfiguros mexicanos por el Mundial comenzaron antes del primer silbatazo.

Un partido político solicitó formalmente aplazar el debate de las reformas hasta que acabe el torneo.

El abanderamiento de la Selección se transmitió a todo el país como ceremonia patriótica.

Los discursos no parecían despedir a unos futbolistas, sino al Escuadrón 201 rumbo a la Guerra del Pacífico.

Los medios, como cada cuatro años, alientan e ilusionan que regresarán cargando la copa y los honores.

Pero ya forjan los bronces para celebrar con tal de que lleguen a semifinales.

Es sano el futbol, sobre todo si otros lo practican, pero no es para tanto.

 

jvillega@rocketmail.com