Cosas Nuestras

Llamas

No hay razones para el optimismo: no hay guerra pero tampoco hay paz.

Es abominable derribar con un misil un avión con 295 a bordo en territorio de Ucrania

Barbarie el intercambio diario de misiles entre el poderoso Israel y los fanáticos de Hamas en Gaza.

Que lo hagan encima de inocentes árabes y judíos en barrios de civiles.

Las llamas renacieron con ferocidad entre las cenizas del conflicto de Irak.

Matan por millares en todo el mundo por demandar democracia y bienestar.

Si cualquiera de esos conflictos extiende su manto mortal, no habrá rincón a salvo, ni el nuestro.

 

jvillega@rocketmail.com