Cosas Nuestras

Lenguaje

La publicidad se ha vuelto fuente inagotable llena de vocablos y de nuevos usos para palabras viejas.

En las publicidades antes se cuidaba y se vigilaba para que no se distorsionara el idioma.

Se defendía la gramática y el buen decir para que no rebajara el uso normal del idioma.

Con la llegada de la libertad de la expresión, hasta la publicidad experimentó el alivio de las restricciones en el uso de las palabras.

Ahora todo vale, hasta utilizar majaderías y expresiones equívocas en anuncios formales.

Igual pasa con los programas de televisión y con las novelas, en donde abundan las malas palabras y las malas acciones, como el asesinato, el contrabando, la tortura y la violencia contra las mujeres.

Quizá habría que volver a la cordura y al orden del buen decir para que todo ayude a pulir la comunicación entre las personas.

jvillega@rocketmail.com