Cosas Nuestras

Juguetes

Mi amigo Ernesto se propuso mexicanizar los regalos navideños de sus hijos.

Nada se tablets o videojuegos que los emboten y los conviertan en robots paralíticos.

En el mercado, les compró valeros, yoyos, trompos y canicas. Más pelotas y guantes.

La mañana de Navidad lo despertaron las carcajadas infantiles junto al árbol.

¡Qué buena onda, pá! Estas cosas están cañón, pero no traen instructivo.

No traen tablero para jugar, ni hallamos dónde colocarles las pilas.

Para Reyes, Ernesto cambió de estrategia: les compró tablets y videojuegos.

jvillega@rocketmail.com