Cosas Nuestras

Iglesias

Durante lo peor de la crisis de violencia que sufrieron el estado y la ciudad quedó claro que no importa el número de iglesias, sino la cantidad y la calidad de los cristianos.

Los delincuentes, por supuesto, estaban en el inicio de toda actitud anticristiana.

También fallaban los feligreses que no se asomaban a la ciudad y que preferían estar en sus templos.

Pero hubo cristianos de todas denominaciones que salieron a la calle a dar consuelo y apoyos reales a los más necesitados.

Visitaron hogares, educaron a los niños, abrieron comedores y dispensarios. Por eso ya no contamos el número de iglesias sino la legión de cristianos.

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