Cosas Nuestras

Idioma

La Real Academia de la Lengua ya no asemeja un centinela armado cuidando la pureza del lenguaje.

Es más bien un agente de tránsito que ordena el ingreso casi ilimitado consistente en nuevos vocablos aportados por el habla popular, la tecnología y hasta las deformaciones abusivas de los usuarios.

Persisten viejas formas que nunca hemos superado, como el haiga y el pos, o la feria por el menudo o cambio.

La computadora ha simplificado el lenguaje hasta llegar a la parodia.

Letra que le estorba la suprime o la reduce a dos o tres consonantes.

Ya es difícil distinguir quién habla con precisión y quién simplifica el vocabulario para que nadie quede excluido.

Donde antes teníamos un bello palacio para alojar las palabras, hoy tenemos la versión contemporánea de la Torre de Babel.

jvillega@rocketmail.com