Cosas Nuestras

Hot dogs

Alguna vez que viajamos por varios campus universitarios nuestros anfitriones nos atendieron bien todo el tiempo, pero toda visita tenía un final esperado: una cena en el jardín con hot dogs y papas fritas.

Cuando las visitas venían de allá para acá les servíamos tacos.

Cuando volvimos a vernos todos los de allá y los de aquí hicimos un grato descubrimiento. Que la cocina norteamericana no se agota en el asador cubierto de salchichas y carne molida.

Y naturalmente nuestros visitantes cuando regresaron se familiarizaron con la barbacoa, el cabrito y demás delicias regionales.

Un consejo para el buen viajero es que se asome a un libro de cocina local donde vengan las recetas que se comen cotidianamente, y en la cartelera de los restaurantes busque dónde comen los nativos, no los otros visitantes.

jvillega@rocketmail.com