Cosas Nuestras

Héroes

No sé en su ciudad, pero en la mía hace muchos años que no se levanta una estatua.

Se agotó el catálogo de los héroes, se saturaron calles y plazas con los de siempre.

Sobran Cuauhtémocs, Hidalgos, Juárez y Maderos. Sentados, parados, a caballo.

Ya no hay quién apruebe el derecho de admisión a la grandeza.

Está de moda destruir pedestales, reducir con saña los méritos de los padres de la patria.

Cierto que los estadistas vienen ahora en tallas más chicas y son desechables, como los pañales.

Pero eduquemos a los hijos para merecer estatua, no cárcel ni escarnio.