Cosas Nuestras

Guerras

Ante un pleito verbal con la URSS, los norteamericanos se iban a los refugios nucleares.

La hecatombe atómica pendía de sólo pulsar un botón, el de los misiles.

De susto en susto, aceptaron poner límites a esos juegos apocalípticos.

Ahora se enseñan los dientes pero ya no amagan con otra guerra mundial.

Pero se suceden las guerras menores, no nucleares, año con año.

Corea, Vietnam, Irán, Irak, Afganistán, ya viene Crimea.

Lamentable tanta pérdida de vidas. Pero ya no aterroriza el espectro de un conflicto final.

jvillega@rocketmail.com