Cosas Nuestras

Golosinas

En un afán muy loable, el Gobierno anterior se propuso combatir los alimentos chatarra en las escuelas y en lo grueso de la publicidad.

La alternativa era sencilla: consistía en inducir a los padres a ponerles de lonche frutas y ensaladas y bajar el tono a la publicidad de la chatarra

Ahora podemos ver que fue esfuerzo en vano, pues los fabricantes y los comerciantes tomaron a desafío reembolsar las golosinas e idear nuevos nombres, nuevas marcas y empaques más atractivos.

Ya no se venden refrescos embotellados en las escuelas, pero los mejores promotores de ellos resultaron ser los padres de familia que compran bebidas endulzadas todos los días para acompañar las comidas familiares, claro, las que son caseras.

La deformación cultural que esto implica fue más poderosa que la intención de un cambio sanitario.

jvillega@rocketmail.com