Cosas Nuestras

Fatal

La decisión de los diputados locales de llevarse con tiento la desaparición de la tenencia es correcta en un marco de quejumbre económico de las finanzas estatales.

Van a consultar a los ciudadanos, lo cual es aplaudible. Adelantamos el resultado, la mayoría apoyará su cancelación. Es un deseo de años atrás.

Más allá de la consulta, es conocer el impacto en los recursos económicos del Estado. Son ingresos contemplados, necesarios, en especial en el arranque del nuevo gobierno con las alforjas a medio llenar.

Es cierto, fue promesa de campaña como hubo muchas. Cumplirla sin exhaustivo análisis es meter en mayores aprietos la maniobrabilidad financiera del Estado. Es buena medida tomarlo con calma.

Tan grave sería quitar de tajo ese impuesto, como retirarle el oxígeno a un paciente en terapia intensiva.


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