Cosas Nuestras

Familia

En más de una docena de programas latinos y mexicanos muestran una doble podredumbre: la de quienes van a exhibir sus miserias a cambio de unos pesos o de diez minutos de fama.

Y los que pelean por el derecho a ir a entrometerse en las vidas ajenas de los peores elementos de su sociedad.

La reina de esos alardes de exhibicionismo es sin duda quien se autocalifica como Laura en América y tiene todo el rating posible en las pantallas mexicanas.

Todo debe tener un límite y la televisión merece respeto, ya que hace muchos servicios buenos a su público.

Y hay que empezar por exigir el trato cortés de quien cometa la burrada de confundir la pantalla con el muladar.

Nadie perdería cosa alguna salvo los publicistas que ya se repondrían con cualquier juego de futbol o con la promoción de productos útiles para el público.

jvillega@rocketmail.com