Cosas Nuestras

Escarmiento

Nuevo León reformó las leyes para hacer más severas las penas contra quienes conducen alcoholizados.

Pensábamos en las reacciones de sensatez de quienes suelen cometer esas faltas. Pedirles a sus amigos que les quiten las llaves de su mano, el uso del conductor designado. Nada de eso ha pasado.

Lo que parece suceder es que los ebrios hicieron cuentas: no les va a pasar nada si aceptan el hecho de que simplemente aumentó el precio de la mordida en los operativos antialcohol.

Si hasta ahora la libraban con tres mil pesos con cobro a domicilio, ahora quizá cobren el doble. Como en tantas otras cosas, la corrupción desvencija el rigor de las leyes.

jvillega@rocketmail.com