Cosas Nuestras

Ébola

Nos gusta presumir que vivimos en la aldea global, bajo los mismos cielos y con la tecnología en común, pero el ébola nos muestra el lado siniestro de la vecindad sin muros en la que vivimos.

Hasta en la aldea más remota del mundo, así como en grandes ciudades, todo mundo está pendiente de lo que puede ser una hecatombe. Aun en Monterrey, en Puebla o en Reynosa se lee con estupor la ruta de los contagios.

Grupos cristianos dicen que son los signos de los últimos tiempos y esperemos además hambrunas y guerras.

Pero a final de cuentas el hombre es el lobo del propio hombre y acabará con el mundo por sus hechos, no por una plaga universal.

 

jvillega@rocketmail.com