Cosas Nuestras

Distorsión

Las crónicas de San Valentín versaron sobre moteles y juguetes eróticos.

Discriminaron todas las otras formas de amor e ignoraron a la amistad.

Fueron las hormonas de los jóvenes periodistas las que dieron la pauta.

Ya de por sí deforma la celebración el enfoque consumista.

Pero sigue siendo positivo exaltar los sentimientos nobles, conciliatorios.

Ratificar la preeminencia del amor al prójimo, como mandato evangélico.

Un Día del Amor sin adjetivos, no sólo del acostón.