Cosas Nuestras

Diógenes

En nuestro tiempo, Diógenes, el de la lámpara, hubiera sido comerciante afiliado a la Canaco.

Su búsqueda del hombre perfecto le habría tomado un fin de semana o dos a lo sumo.

Cuestión de accesar a Google y hacerle las preguntas pertinentes para hallarlo y describirla.

Podría así localizarlo, dialogar con él, preguntarle sobre el fin de esas cosas y la misión del hombre en el mundo.

Cualquiera de nosotros podría imitarlo para buscar modelos y paradigmas para el resto de nuestras vidas.

Pero Google lo utilizamos en naderías; en el chisme y las andanzas de los famosos. Diógenes, al final de cuentas, volvería a sus andanzas no desilusionado del hombre sino de la frivolidad de sus contemporáneos.

jvillega@rocketmail.com