Cosas Nuestras

Diferente

La escuela de Angélica y Gabriel en Illinois no cerró sus puertas en el receso navideño.

Mantuvo abierta su cafetería para seguir ofreciendo desayunos escolares.

Alimentar a sus alumnos más pobres; garantizarles al menos una comida al día.

El razonamiento es muy sensato: la pobreza no toma vacaciones.

Es cómodo asumir que todo mundo está de fiesta cuando lo estamos nosotros.

Pero es precisamente en esas fiestas cuando se agudizan las atroces diferencias.

No es lo mismo comer pavo y tamales que ahuyentar el hambre con té aguado y conchitas.