Cosas Nuestras

Desperdicio

Cuando los arqueólogos del futuro reconstruyan nuestra civilización llegarán a conclusiones agudas sobre lo que pasaba en los hogares.

Ellos dirán: había un altar al desperdicio en cuyo seno había miles de desperdicios. Era un objeto  de puertas metálicas y un motor que servía para muy poco.

Hallarían verduras a punto de pudrirse, salsas echadas a perder, restos de guisos y lácteos. Si pudiéramos dejarles un recado, les explicaríamos que todo lo guardamos para que no se eche a perder. Por eso compramos de sobra, cocinamos en exceso, supuestamente para consumirlo después.

El refrigerador pierde su propósito y acaba en eso: un monumento al desperdicio.

 

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