Cosas Nuestras

Decadencia

La propaganda de los alcaldes exalta todas las cosas bonitas que hacen por su ciudad, pero los candidatos que en su campaña recorren la ciudad descubren que todo es mentira.

Que las calles están rotas en sus pavimentos y las calles a oscuras.

Que las redes del drenaje pluvial son enormes depósitos de basura.

Los servicios básicos están concesionados y eso incluye no sólo la recolección de basura.

Ahora contratan por fuera el mantenimiento y reposición del alumbrado público, el arreglo de los jardines y camellones, y cualquier cosa que se mueva es negocio de unos cuantos.

El problema es que con la autonomía municipal nadie los regaña o les corrige la plana.

Una es la ciudad de los sueños que desean los ciudadanos, otra la de la propaganda ofi cial y muy otra la de las realidades desastrosas.


jvillega@rocketmail.com