Cosas Nuestras

Debates

La experiencia repetida desde el siglo pasado de los debates públicos entre candidatos ha demostrado ser un ejercicio inútil de confrontación de ideas o programas.

El que va adelante en los sondeos de opinión no quiere arriesgar su ventaja.

El que va atrás se esfuerza en vano por hallar la oportunidad de que el contrario lo deje lucirse.

Periódicamente se intentan modificar los términos en aras de la equidad de oportunidades.

Pero la verdad hay que cambiar los formatos y la filosofía detrás de esos encuentros.

Sería más práctico y productivo que un solo candidato expusiera propuestas concretas sobre cinco o seis temas y que los demás aspirantes las impugnen o mejoren.

Más provechoso sería el ejercicio y menos frustrante para los ciudadanos. 

jvillega@rocketmail.com