Cosas Nuestras

Costos

Vivir en la ciudad es como viajar arriba de un tren sin destino ni permiso para bajarse.

Amanece el día y ya debemos el gas, el agua, la luz, el teléfono y demás servicios.

Todo cuesta sólo por tenerlo, más las cuotas y gastos del servicio.

Son los milagros a los que nos acostumbramos y que se nos olvida que cuestan a cada minuto: que salga el agua del grifo con sólo darle vuelta, que encendamos un botón y prendan todas las luces, que podamos conectarnos instantáneamente con cualquier parte del mundo.

Añada el gasto constante en alimentos y bebidas. Las medicinas para los enfermos, comida nutritiva para los pequeños.

Conste, éste es el punto de arranque; añada el vestuario, el calzado, el colegio, la universidad, los pasajes o la gasolina.

Todo multiplicado por el número de habitantes de la casa.

jvillega@rocketmail.com