Cosas Nuestras

Cómplices

No son las leyes ni las autoridades quienes solapan delitos contra la vida.

No se ha podido legislar un castigo severo contra quienes conducen ebrios.

Hay que castigarlos con la mano en el corazón “porque a cualquiera puede pasarle”.

Y todos conspiran para volver letra muerta la veda del tabaco en espacios cerrados.

Los restaurantes conceden a los fumadores los mejores y más amplios espacios.

Y ponen en rincones aislados a quienes piden comer sin humos nocivos.

A los ebrios se les da un manazo con multas y a los fumadores se les apapacha, por complicidad de todos.

 

jvillega@rocketmail.com