Cosas Nuestras

Ciudad

Las ciudades originales tenían una división simétrica y ordenada.

Unos eran los barrios para dormir, otros para trabajar y otros para los servicios.

Producto de esa división, Monterrey hace menos de cien años obligaba a quien quisiera poner un salón de belleza a que no lo hiciera en la cercanía de otro salón para que no le compitiera.

Conforme crecieron, desde pequeños grupos de vecinos hasta la meta urbe masiva y anónima, ya no hubo más orden.

Ahora se construyen casas en el lecho de arroyos y ríos y cubriendo los cerros.

La ciudad crece sin orden y el resultado es una ciudad congestionada en su tránsito, extendida sobre distancias absurdas y con polígonos de pobreza por todas partes.

Volver a poner orden en las ciudades y humanizarlas debe ser prioridad para el sistema político.


jvillega@rocketmail.com