Cosas Nuestras

Chismes

Jamás imaginamos el libertinaje en un medio de comunicación de alcance universal y con un vacío ético en derredor.

Puede usted inventar hijos, fortunas, relaciones ilícitas, enriquecimientos y crímenes sin que nadie se oponga o se castigue.

Parece el ideal de la comunicación: Una comunidad abierta, sin secretos. El resultado es lo contrario, un torrente permanente de mentiras, calumnias e intromisiones en la vida privada.

Lo peor es que nadie reacciona con sentido ético y petición de que se castigue a los infractores.

Pero no vale resignarnos a una plaga que creamos entre todos. No debe censurarse, pero sí en los casos extremos debe haber una autoridad y un procedimiento para sancionar a los autores de tantos anónimos, los que gozan inventando un mundo perverso en el que nadie libra su reputación.

jvillega@rocketmail.com