Cosas Nuestras

Ceresos

El nombre de los penales se volvió parodia: Centros de Rehabilitación Social (Cereso).

Operan ahora como cuarteles alternos del crimen organizado.

Sus egresados salen más bravos y con nuevas relaciones para seguir delinquiendo.

No operan los talleres internos de trabajo ni los pueden visitar grupos de apoyo espiritual.

Todo tiene un costo, que puede ser la muerte, al que rehúse pagar extorsión.

A usted, gente de ley y orden, ¿le afecta ese desorden y envilecimiento de los penales?

De ahí salen recargados los feroces asaltantes y secuestradores que amargan a nuestras comunidades.