Cosas Nuestras

Buen Fin

El Buen Fin es, al final de cuentas, la fiesta del consumismo, cueste lo que cueste.

Incita a gastar lo que aún no se cobra: el aguinaldo, el crédito de la tarjeta.

Igual podríamos organizar en familia, en la iglesia, en el club, el Buen Fin del Buen Prójimo.

Adquirir cada uno un regalo navideño para una familia necesitada. No piense en plasmas o refrigeradores. Pueden ser unos calcetines, un suéter.

Envueltos en papel de colores y con moño florido. Como si fuera para sus hijos.

No se trata de resolver el hambre del mundo. Sólo de hacer un cariñito a un prójimo. Un recordatorio amable de que, después de todo, sí soy guarda de mi hermano.