Cosas Nuestras

Barbarie

Las guerras, la tecnología y la publicidad arremeten contra el idioma y sus diccionarios.

No hay quién censure o señale a la agencia de publicidad que inventó la palabra refrescancia.

O a los reporteros de la televisión que acuñaron el vocablo festejación.

La industria de la guerra ya popularizó la palabra drones para aviones no tripulados.

Del mundo cibernético han llegado impetuosamente selfies, forwardear, LOL (reír a carcajadas), YOLO (sólo se vive una vez).

La Real Academia de la Lengua ya no se opone al paso de los barbarismos. Los deja pasar con un mohín y acaba incluyéndolos en sus diccionarios.

jvillega@rocketmail.com