Cosas Nuestras

Asadas

Parece chascarrillo pero hay evidencias de que el deporte contamina la atmósfera en Monterrey.

Los índices de contaminación aumentan cuando hay juego entre Rayados y Tigres. No por los balonazos sino por las miles de carnes asadas que encienden los aficionados.

Claro, los regiomontanos prefieren culpar a las industrias por su aire sucio. Pero utilizan el automóvil hasta para ir al Oxxo de la esquina.

Tupen con basura los ductos del drenaje, las plazas, las calles.

Se comportan como dueños irresponsables, no como administradores de su entorno.